JK Rowling, autora de la famosísima serie de libros de Harry Potter (con más de 450 millones de copias vendidas en todo el mundo), ofreció un emotivo discurso con ocasión de la graduación de los estudiantes de la Universidad de Harvard sobre el poder del fracaso y de la imaginación.

La escritora, conocedora de duras penas en sus primeras décadas de vida adulta, se rehizo de sus cenizas cual metáfora del fénix – criaturas que, al reducirse a cenizas, renacen de las mismas. Mediante su entrenada imaginación desarrolló un completo mundo de fantasía que absorbería la atención de millones de niños, adolescentes y adultos y les inspiraría en los principales dilemas de la condición humana. Para esto, usaría una metodología en sus libros de cientos de metáforas (como no puede ser de otra forma, en las artes de la fantasía). Mimaría en exceso los detalles, dotaría al mundo mágico de un realismo moral equiparable al mundo que conocemos y, de forma inevitable, incorporaría el drama que sostiene cualquier historia, antes o después.

Con ocasión de la ceremonia de graduación de los estudiantes de grado de la Universidad de Harvard, fue invitada a dar un discurso sobre los aspectos más relevantes a comunicar a los estudiantes en su movimiento de transición vital y decidió hablarles, en tal día, de los beneficios del fracaso y la crucial importancia de la imaginación.

“Estaréis tan motivados por el temor a fracasar como por el deseo de triunfar. No estoy aquí para deciros que el fracaso es divertido. Estoy aquí para deciros que fracasar remueve todas las capas de lo intrascendente. En mi caso, tocar fondo se convirtió en la base sólida sobre la que pude reconstruir mi vida.”

 

(…) “En esta vida, algo de fracaso es inevitable. Es imposible vivir sin fallar en algo, a menos que se viva con tanto cuidado que no se viva en absoluto, en cuyo caso se falla por defecto. No os conoceréis a vosotros mismos (ni la fuerza de vuestras relaciones) hasta que ambas cosas hayan sido probadas ante la adversidad. La vida es difícil, complicada, y transcurre más allá del control de cada uno. La humildad de reconocerlo os facilitará sobrevivir sus vicisitudes.”

 

(…) “Por otro lado, el poder de la imaginación tiene valor en un sentido muy amplio. La imaginación no es sólo la excepcional capacidad humana de prever aquello que no es, y con ello la fuente de toda invención e innovación. También permite empatizar con los demás, aunque no hayamos vivido sus experiencias. A diferencia del resto de criaturas del planeta, los seres humanos pueden aprender y comprender sin haber tenido la experiencia directa con las cosas. Pueden proyectarse en las mentes de otros e imaginar que están en su lugar. Unos usarán esta habilidad para manipular o controlar, otros para comprender o simpatizar. Y otros prefieren no ejercitar esta habilidad en absoluto.”

 

(…) “No se necesita magia para cambiar el mundo. Ya llevamos dentro de nosotros todo el poder que es necesario para eso.”