«Vivimos en un mundo en el que la canción que escuchamos todo el rato es “Apaga los sentimientos que no deseas tener”. ¿Y si no tuviera que ser necesariamente así? Existe un nuevo enfoque que puede ser clave para el remedio de los problemas mundiales de obesidad y tabaquismo: permitirse a uno mismo que las ganas, viejas conocidas e inseparables compañeras de viaje, vengan y vayan. Sin actuar bajo su mandato. Dejar de luchar contra la ansiedad, abrirse a ella, dejándola estar. Haciendo las paces con ella.»