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¿Qué es ACT hoy, en base a los últimos avances científicos?
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, por sus siglas en inglés, Acceptance and Commitment Therapy) es una intervención psicológica con amplio respaldo científico. A diferencia de las intervenciones que sitúan el foco principal en la erradicación o el control de los síntomas, ACT prioriza un foco distinto: desarrollar flexibilidad psicológica cuando esos síntomas aparecen. Basada en la Teoría del Marco Relacional, una teoría científica sobre el lenguaje y la cognición humana, ACT transforma la relación que la persona mantiene con sus síntomas para que dejen de dirigir su vida y pueda orientarla hacia lo que de verdad le importa.
Revisión científica: Dra. Bárbara Gil-Luciano · Última actualización: octubre de 2026
Puntos clave
La Terapia de Aceptación y Compromiso es un modelo de intervención psicológica que actúa sobre la relación entre lo que una persona piensa y siente y lo que hace. Su nombre resume sus dos pilares: aceptación, entendida como la disposición a sentir lo que haya que sentir cuando forma parte del camino hacia algo valioso, y compromiso, entendido como la acción orientada por aquello que da sentido a la propia vida. Las siglas en inglés, ACT, se pronuncian como la palabra act, «actuar», porque la intervención se centra particularmente en cómo actuamos. Los términos utilizados en su origen, como «aceptación», son hoy investigados de forma más precisa como «flexibilidad psicológica» bajo el amparo de la evidencia empírica más actualizada acerca de la cognición humana.
Dentro de la gran familia de las terapias cognitivo-conductuales, ACT pertenece a las llamadas terapias de tercera generación o terapias contextuales. Su foco no es únicamente qué piensa o siente la persona, sino principalmente qué papel tiene en lo que hace y en el contexto en el que lo hace. Es un enfoque transdiagnóstico: no trabaja sobre la etiqueta o descripción diagnóstica, sino sobre los procesos centrales que comparten problemáticas muy distintas.
ACT fue propuesta por Steven C. Hayes, Kirk D. Strosahl y Kelly G. Wilson a finales de los años 80. Los primeros estudios se publicaron en 1986 y el primer libro en 1999, bajo el título de Acceptance and Commitment Therapy: An experiential approach to behavior change. En 2002, Kelly Wilson y Carmen Luciano publicaron el segundo libro, Terapia de aceptación y compromiso. Un tratamiento conductual orientado a los valores.
ACT nace en el laboratorio. La investigación básico-aplicada mostró que las reglas que gobiernan nuestra conducta tienen un rol fundamental en el sufrimiento persistente, aunque este no procede de tener pensamientos o emociones difíciles, sino de un patrón en el que responder a ellos se convierte en el centro de la vida: alivia en el momento, parece lo coherente y, sin embargo, paulatinamente, aleja a la persona de lo que le importa. ACT se comenzó a diseñar para alterar este patrón, conocido como inflexibilidad psicológica. Su base científica es la Teoría del Marco Relacional (RFT), que explica cómo los seres humanos damos significado al mundo y a nosotros mismos a través del lenguaje; superando algunas lagunas explicativas del análisis de conducta clásico.
Todos tenemos pensamientos, emociones y recuerdos que no queremos tener. El problema empieza cuando casi todo lo que hacemos gira en torno a no sentirlos: evitar situaciones, darle vueltas a las cosas, posponer, distraerse, etcétera. Es lo que se conoce como evitación experiencial, también denominada patrón de inflexibilidad psicológica.
¿Por qué la inflexibilidad es limitante o, valga la redundancia, inflexible? Lo que la hace limitante no es el malestar en sí, sino su resultado: cada respuesta dirigida a no sentir aleja a la persona, un poco más, de aquello que da sentido a su vida. Alivia en el momento y parece lo coherente, pero, repetida una y otra vez, va en dirección opuesta a lo que más le importa, y las pérdidas se acumulan. A esto se suma que cuanto más intentamos no tener una experiencia interna, más presente suele estar y más espacio ocupa. Además, el malestar que se intenta eliminar no se queda quieto: se asocia a nuevos pensamientos y situaciones, y cada vez hay más cosas que evitar.
La flexibilidad psicológica es la habilidad de darse cuenta de lo que uno piensa y siente, tomar distancia de ello y elegir lo que hace según lo que le importa, en lugar de hacerlo bajo control de lo que le dicta el malestar. No es la ausencia de sufrimiento: es la capacidad de poder experimentar sufrimiento y, aún así, elegir cómo responder.
ACT no busca eliminar los pensamientos ni las emociones difíciles. La investigación ha demostrado que lo aprendido queda en nuestra historia y puede reaparecer en múltiples e imprevisibles circunstancias. Lo que sí puede cambiar es el papel que juegan en lo que la persona hace.
Clásicamente se ha explicado ACT a través de seis procesos: aceptación, defusión cognitiva, contacto con el momento presente, yo como contexto, valores y acción comprometida, representados en el conocido hexaflex. Este modelo fue útil para difundir ACT entre miles de profesionales por todo el mundo. Sin embargo, con el tiempo la investigación básico-aplicada ha mostrado que estos seis procesos se solapan, se influyen entre sí y no explican del todo por qué funciona lo que se hace en la intervención.
La investigación básico-aplicada de ACT-RFT, en la que el equipo de MICPSY ha tenido un papel muy destacado, permitió dar un paso más. Hoy, el consenso técnico derivado de esa investigación es trabajar con tres procesos, que integran lo esencial de los seis anteriores y se trabajan siempre de forma conjunta (Törneke, Luciano, Barnes-Holmes y Bond, 2016; Luciano, Törneke y Ruiz, 2023):
Consiste en aprender a notar, en el momento en que ocurre, qué se piensa y se siente, cómo se reacciona, y qué resultado tiene a corto y a largo plazo. Cuando la persona discrimina su propio patrón, puede descubrir cómo aliviar el malestar en el momento la aleja de lo que le importa; se abre, entonces, la posibilidad de comenzar a aprender a responder de un modo alineado con aquello que le sea significativo.
Es la capacidad de tomar distancia de los propios pensamientos y emociones: notarlos como algo que uno está teniendo en ese momento, no como verdades u órdenes que hay que obedecer. A través de determinadas claves bien estudiadas, se entrena un nuevo repertorio de flexibilidad psicológica. Así, por ejemplo, un pensamiento como «no voy a poder» puede estar presente sin dirigir lo que la persona hace.
Consiste en identificar qué da sentido a la propia vida y en hacer que esas direcciones estén presentes en el momento de elegir, también, o fundamentalmente, cuando aparece el malestar. El trabajo de exploración de valor(es) es el trabajo del motor del cambio clínico.
MICPSY nace de uno de los tres laboratorios pioneros en el mundo en la investigación básico-aplicada de ACT y la Teoría del Marco Relacional. El grupo de Análisis Experimental y Aplicado del Comportamiento, fundado por la Dra. Carmen Luciano en la Universidad de Almería en 1994, es uno de los tres grandes grupos de investigación internacionales donde se han estudiado los mecanismos de ACT y los fundamentos básico-aplicados de la RFT, reconociéndose por parte de la comunidad internacional una transferencia de conocimiento indispensable al campo científico y al campo clínico. Carmen Luciano fue reconocida en 2020 con el SABA Award por la International Dissemination of Behavior Analysis, de la Association for Behavior Analysis International (ABAI), que históricamente ha premiado a figuras como como Baer, Bijou, Sidman, Ayllon, Malott o Hayes.
De ese laboratorio surgió un equipo que hoy continúa y amplía esas líneas desde distintas universidades y países. Estas son sus principales líneas de investigación y quiénes trabajan en ellas:
El equipo colabora o ha colaborado activamente en múltiples proyectos de investigación, financiados nacional e internacionalmente, con Universidad de Gante (Bélgica), Fundación Universitaria Konrad Lorenz, Universidad Complutense de Madrid, Harvard Medical School, Kore University, Universidad de Jaén, Universidad de Mississippi y Goldsmiths University of London, entre otros.
ACT es transdiagnóstica, lo que significa que se ha mostrado útil en un rango muy amplio de personas y problemas. Los primeros estudios se hicieron con personas con depresión y, desde entonces, la investigación ha respaldado su eficacia en:
Lo verdaderamente distintivo de ACT no es para qué problema sirve, sino cómo aborda cualquier problemática: ayudando a la persona a desarrollar flexibilidad psicológica frente a sus experiencias difíciles y a vivir de acuerdo con lo que le importa.
ACT es una de las terapias psicológicas con más investigación publicada en las últimas dos décadas: 1.553 ensayos controlados aleatorizados publicados o en prensa, más de 100 nuevos cada año, y 766 metaanálisis (actualización: octubre de 2026). ACT parece funcionar claramente mejor que condiciones control y que el tratamiento habitual, y en varias problemáticas obtiene resultados similares a la terapia cognitivo-conductual. Su valor añadido está en intervenir sobre procesos comunes a problemas muy distintos, y en que esos procesos se pueden medir: la reducción de la inflexibilidad psicológica con la propia sintomatología explica parte del cambio que produce ACT en los ensayos clínicos (Ruiz, Gil-Luciano y Segura-Vargas, 2023).
| Aspecto | Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) | Terapia cognitivo-conductual clásica |
|---|---|---|
| Objetivo | Flexibilidad psicológica y una vida orientada por lo que importa | Reducir síntomas y reestructurar pensamientos disfuncionales |
| Abordaje del contenido cognitivo | Alterar la relación entre lo que se piensa y lo que se hace | Reestructuración de su contenido |
| Abordaje del malestar emocional | Alterar la relación inflexible con el malestar, independientemente de si este se reduce o no | Reducir o suprimir el malestar |
| Base teórica y sustento empírico | Contextualismo funcional y Teoría del Marco Relacional | Modelos cognitivos del procesamiento de la información |
Nuestra máxima prioridad, y la razón misma por la que nació MICPSY, es transmitir el conocimiento con el máximo rigor. No entendemos el entrenamiento a profesionales como mero dispensar de un catálogo de formaciones o cursos, sino como la continuación natural de décadas de investigación y ejercicio clínico: un entrenamiento enraizado en la integridad del conocimiento sobre la conducta y el sufrimiento humanos, que protege la coherencia científica del modelo y se ajusta, edición tras edición, a la investigación más reciente. Por eso, en nuestros programas lo conceptual y la aplicación clínica avanzan siempre de la mano. Las habilidades del profesional se moldean de modo intensivo y se trabaja paralelamente con las dificultades o barreras de cada profesional.
Con este espíritu nació en 2007 el primer Máster en ACT y Terapias Contextuales de Europa, hoy dirigido por la Dra. Carmen Luciano, la Dra. Bárbara Gil-Luciano y el Dr. Francisco J. Ruiz, e impartido junto a otros docentes como Kelly Wilson, Niklas Törneke o Lisa Coyne. Más de 1.500 profesionales se han formado con nosotros. Actualmente, los entrenamientos ofertados son:
Este contenido es divulgativo y no sustituye a una evaluación psicológica profesional.